Más allá del dolor…Tiempo de sanidad

Por: Eric Menjivar   | 

Por: Charlene Mejía

CharleneMejía

Mi nombre es Charlene Joann Mejía. Tengo 29 años y soy mamá soltera. En mi vida ha habido situaciones muy fuertes ocasionadas por decisiones propias, por mala comunicación y por falta del conocimiento de Dios. A través de todo he aprendido a agradecer a Dios porque han hecho diferencia en mi vida y a causa de ellas estoy de pie con fuerzas delante de mi Padre porque Él ha sido mi dador de vida y fortaleza.

Hace unos años algunas circunstancias fuera de mi control hicieron que me separara de mi hija Danna Pamela por un tiempo y con ella, de mi familia. Fue una pelea fuerte, triste, de dolor y odio en muchas personas. El día de hoy la tengo a mi lado, ganamos la batalla y estamos juntas. Nada fue fácil. Tras esa batalla hubo dolor, separación y corazones destruidos, pero a partir de allí mi vida empezó un nuevo camino, este proceso me enseño a luchar, pero no con mis fuerzas, si con las de Dios, mi Padre.

Entendí que estaba mal y que debía voltear mis ojos a Dios, pero en este inicio tropecé de nuevo. Empezaba una prueba más en mi vida y esta vez era en mi corazón. Yo vivía atada a una vida que creía era mía. Dependía de una relación, de sentimientos y un amor. Lo veía como un refugio donde cuidarían de mí, vivía en una dependencia por sentir amor y cuidado. De esta relación hubieron muchos errores que marcaron mi vida y la de él. Engaños, mentiras y golpes de los que las cicatrices permanecen en mi. Fueron años en los que no me amé, no me respeté, me perdí en una vida que no era la mía, por necesidad de amor. No era su culpa si no la mía al continuar en una relación que solo nos lastimaba, en la que permanecí x mucho tiempo y donde me perdí y no cuidé de mí ni de mi hija. Era tan fuerte lo que sentía por él, que permanecí aun cuando todo era claro. Yo no debía estar allí. Ya conocía de Dios y su amor, pero mi falta de obediencia y el buscar mi falta de amor en una persona hizo que me equivocara por mucho tiempo más.

En este tiempo llegó una tercera prueba. Él se casaba y esperaba un hijo, mientras yo también esperaba a mi segundo bebé Javi. Un hermoso angelito. Mi niño hermoso, el que marcó mi vida. Mi Javi nació con algunas complicaciones. Pero fue realmente con él, con su partida que pude abrir mis ojos y empezar a vivir en verdad. Dios trajo a mi bebe con el mejor propósito que ha tenido, salvar mi vida.

El recorrido de sus tres meses al nacer no fue fácil, nunca salió del hospital y durante ese tiempo yo iba todos los días al hospital a cuidarlo, y muchas veces me quedaba a su lado toda la noche. Luchamos juntos, hasta que el Señor se lo llevo a su presencia.
Ese pequeño ser de tan solo horas de nacido quien traía marcada su vida para salvar la mía, no sabíamos lo que nos esperaba 3 meses después, fue un recorrido de dolor largo, de espera y frustración, fueron días de peleas, reclamos y reconciliación con Dios, aun se me doblan las piernas al recordar este dolor, pasaba por un proceso más en mi vida, quizás el más fuerte, estaba perdiendo a mi niño, al ser más hermoso y parte de mi corazón.

Mi papá Dios tenía preparado para mí ese episodio pues me trató de hablar años atrás y no escuché, me hablo por mucho tiempo a través de estos procesos, pero no lo vi. Fue entonces tras el sufrir de mi bebe que aprendí y escuche lo que mi Padre quería para mí , fue la primera vez que no me sentí sola y que a pesar del dolor él me amaba a mí y me buscaba.

Es difícil comprender porque podemos pasar por dolor, pero en mi situación así fue como me volví a Dios, lo reconocí, sentí Su amor puro y verdadero. Ese amor que no me lastima, ni engaña. Mi mayor testimonio en este proceso es, como a través del dolor yo conocí Su amor y me levantó cual princesa hija del Rey.

Todo proceso y circunstancia que en mi vida pasé es ahora la mayor fuerza para mi vida y la de mi hija. Dios nunca me abandonó siempre estuvo allí para mí, y me abrazaba cada vez que lo necesitaba, y nunca se rindió hasta que me encontró. Para siempre sea su gloria y su amor en mí .

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