A 3 años de un viaje sin retorno

Por: Sussy Rodriguez   | 

Por: Vilma Marroquín de Rodríguez

Pareciera que fue ayer, y sin embargo hoy ya hace 3 años mi amado hijo de 23 años partió de una manera repentina de este mundo.

No pensé que podría levantarme de semejante dolor. Parte de mi corazón se fue …para no volver.

Por fuera soy la misma persona, pero en mi interior no es así. Soy otra, una completamente diferente, ya que el dolor y quebrantamiento te cambian. Sin embargo, si tu lo permites y de la mano de Dios, te hacen una mejor persona.

Valoras tanto la vida con su simplicidad, y lo que realmente es importante! El tiempo vivido y compartido con los que amas, los pequeños detalles, un abrazo, una sonrisa, una mirada, una palmada en el hombro, un paseo, un cumpleaños; son detalles que cuando alguien ya no esta, son tesoros valiosos que vivirán por siempre en tu mente y corazón.

Muchos me dicen que como lo he superado de bien, pero cada vez q alguien lo menciona , en mi mente me pregunto: Como así? Como es superar la partida de tu hijo, cuando buena parte de tus sueños, ilusiones y proyectos de vida como familia se fueron?

No mi querido amigo, la muerte de un hijo NO se supera, se aprende a vivir de una manera diferente. Aprendí a amarle en el recuerdo. Me resistí a darle vuelta a la hoja y seguir adelante porque díganme: «Que madre quiere o puede olvidar a un hijo?

Duele amar. He comprendido mucho mejor lo que Dios hizo al entregar a Su único hijo, Jesús , a morir por nosotros en la cruz del calvario siendo Dios mismo! Que amor tan grande!!!! Estoy tan agradecida por eso. El creer en Jesus, Su muerte y Su resurrección me dan la esperanza de una vida eterna, que es la que goza mi hijo ahora . El saber que sólo se me ha adelantado en el viaje me llena de esa paz que sólo Dios puede darme. Una paz sobrenatural que no viene de las circunstancias de mi vida sino directamente de Él.

Muchos cuando pasan por un duelo lo que quieren es correr de el. Yo, al contrario , le he pedido a Dios que nunca se me  olvide de  donde El me ha sacado. Que nunca olvide el dolor que se siente cuando alguien que amas se va para siempre y que me llene de Su amor, compasión y misericordia ; para que, así como El me ha consolado, yo pueda consolar a otros que inician este duro proceso.

Porque si decides ponerte en las manos de Dios, aún al dolor más grande de tu vida, puedes encontrarle un propósito!!!!

A Dios sea la Gloria, por lo que ha hecho en mi y en mi familia.

Los Rodríguez Marroquin, siempre seremos 4. Tres acá en la tierra y uno en el cielo!

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